Drama
J. Edgar
De Clint Eastwood (EE UU, 2011)
Por JORDI BATLLE CAMINAL. Clint Eastwood abre en canal una página crucial de los Estados Unidos, escrita por quien estuvo al frente del FBI desde su fundación en 1935 hasta el año de su fallecimiento, 1972: J. Edgar Hoover. Es un ejercicio de revisionismo similar al de su díptico sobre Iwo Jima, y otro certero puñetazo en el estómago del sueño americano. Triunfan de nuevo el impecable rigor expositivo del cineasta y la sabiduría para sortear el trazo maniqueo y echar el ancla en la ambigüedad del personaje, escurridizo y opaco, en claroscuro perpetuo, y del que Di Caprio hace una gran creación. Hay un tronco del film, el referente al secuestro del hijo de Lindbergh, que es puro Eastwood: lo mejor de Mystic River y El intercambio está ahí. E ideas, probablemente de guión (Dustin Lance Black), ingeniosas, como el papel jugado por James Cagney: el insigne actor aparece como gángster en un fragmento de The Public Enemy, justo después de una arenga de Hoover contra el crimen organizado, y más tarde en otro de Contra el imperio del crimen, ya reciclado en agente del orden. Hay muchas cosas de interés (social, político y humano) en esta obra, aunque como biopic anda varias leguas por debajo de Bird: se echan de menos la intensidad, la hondura y el olor de tripas fuera de los grandes títulos de Eastwood.
Título: J. Edgar Título Original: J. Edgar Año: 2011 Género: Drama Director: Clint Eastwood Intérpretes: Leonardo DiCaprio, Naomi Watts y Josh Lucas Duración: 137 Sinopsis: J. Edgar Hoover ha sido una figura muy importante en la historia de Estados Unidos. Estuvo al frente del FBI durante casi cincuenta años. Sus métodos le situaron en el centro de la polémica. Y es que Hoover no dudaba en utilizar su influencia y su autoridad para conseguir los secretos de todo el que le pudiera ser útil en su carrera y, sobre todo, en la persecución de criminales